Tasa de rebote o bounce rate [definición]

Bounce rate o tasa de rebote

Vaya palabreja, ¿eh? Bounce rate. Te quedas igual, vamos. Tranqui, al fin y al cabo, por eso has hecho clic aquí, ¿o no? Verás, el bounce rate o tasa de rebote es el porcentaje de usuarios que entran en nuestra web y se largan sin haber visitado ninguna otra página del portal. 

Por regla general, se asocia a los siguientes supuestos:

  • El usuario ha llegado a la página por un enlace que no se ajusta al contenido que estaba buscando
  • La web tarda mucho en cargar, ha pegado tres suspiros de resignación y ha cerrado la pestaña del navegador
  • No le ha gustado la página, así: ¡tal cual! 

Qué le vamos a hacer, ¿verdad? ¡Pues muchas cosas puedes hacer, que lo sepas! 😉 La tasa de rebote alta indica que algo no está funcionando bien o, por lo menos, que no está funcionando tan bien como debería, puesto que una web es, por regla general, un contenido que no se limita a una landing page o página de aterrizaje, sino que se ha construido para ofrecer y favorecer una buena experiencia al usuario.

¿Por qué es tan importante el bounce rate? 

Pues eso. ¿Qué tiene la bounce rate para creerse tan guay? Más o menos, esta viene siendo la idea: si tienes un bounce rate alto (a partir del 50-60 %, en adelante, pero sigue leyendo, que no todo el campo es orégano) empieza a preocuparte, porque está claro que algo pasa ahí. Una tasa de rebote alta se puede relacionar fácilmente con una mala experiencia de usuario y, por lo tanto, nos indica que el usuario no va a adquirir nuestros servicios ni a comprar nuestros productos.

En el hipotético caso (extrañísimo, pero posible) de que trabajes solo con una landing page o one-page, tendrás una tasa de rebote del 100 %, pero aquí no deberías preocuparte por esta métrica, sino centrarte en los tiempos de visita, el resultado de las conversiones, etcétera. Y en ese etcétera, añadimos el hecho de preparar una estrategia de marketing más completita para el futuro, ¿vale?

¿Qué tasa de rebote está bien o es recomendable?

No la hay. Como fastidian estas cosas, ¿eh? A ver, esta pregunta tiene muchísimos matices, pero, sobre todo, depende del nicho de mercado. Por esta razón, es importante que valores tu estrategia digital con profesionales: de media, una tasa de rebote del 50 % está bien para cualquier sector, pero, por ejemplo, en nuestra vida profesional hemos comprobado que el bounce rate de las ONG es bajísimo casi siempre, pero no se vincula con tanta exactitud a conversiones reales como otro tipo de páginas web de negocio con una tasa de rebote más alta (30-40 %) y sus conversiones. 

¿Cómo puedo reducir la tasa de rebote?

Ante esta duda, se entiende que las cosas no van tan bien como podrían, ¿verdad? En cualquier caso, hay muchísimas técnicas que puedes llevar a cabo para mejorar tu tasa de rebote. Evalúa si hay algo que no está funcionando como debería a nivel interno: enlaces rotos, imágenes que no se visualizan, etcétera. Lo que tienes que buscar aquí por encima de todas las cosas es que la navegación del usuario por el portal sea sencilla, entretenida y funcional.

A partir de aquí, puedes:

  • Revisar la home y el menú principal, desde el que se moverán un gran porcentaje de tus usuarios: ¿es accesible? ¿se puede navegar bien por ella en dispositivos móviles? ¿sabe llamar la atención donde interesa? Si respondes algún “no” por ahí, quizá tienes que revisar un poco todo.
  • Mírala con otros ojos (o ayúdate de terceros) para eliminar elementos innecesarios. Algunos ejemplos serían menús muy recargados o páginas de inicio kilómetricas. 
  • ¿Cómo es tu contenido? ¿Es interesante? ¿Sigue una estrategia de linkbuilding? ¿Has aplicado las principales premisas del marketing de contenidos o, simplemente, hay por ahí un batiburrillo de elementos sin apenas enlaces internos?
  • ¿Desde dónde llegan tus visitas? ¿Seguro que llegan a un contenido que estaban buscando? Analízalo para saber si el contenido que le ofrecemos es útil para ese usuario o si resulta poco interesante para su perfil: puede estar muy vinculado con su comportamiento, ¿no te parece?

Ahí tienes algunos ejemplos. Por descontado, conseguir un bounce rate bajo y estable está muy relacionado con la relevancia de nuestro negocio y la estrategia digital. Vamos, que Roma no se hizo en una hora. Si ahora tu tasa de rebote es alta, ya tienes un objetivo (descubrir por qué y reducirla); si es baja, también: mantenerse, o seguir bajando.