Cuándo usar enlaces dofollow y nofollow

Cualquier persona que empiece a moverse en el mundo del marketing digital y el SEO, ya sea como profesional del sector o para darle un empujón a la web de su negocio, necesita tener muy claro cuándo usar enlaces dofollow y nofollow. Al fin y al cabo, el linkbuilding es una parte fundamental para el posicionamiento de una página y, si no sabes de lo que estamos hablando, te recomiendo darte una vuelta por esta entrada de Inbound Cycle en lo explican a las mil maravillas. Y dicho esto, ahora sí que sí: veamos cuándo tienes que usar un enlace dofollow y cuándo es mejor usar un nofollow. Ah, pero espera: antes de nada, aclaremos qué es exactamente cada cosa, ¿vale?

¿Qué son los enlaces dofollow y nofollow?

Está claro que esto es lo primero que necesitas saber si todavía no lo tienes claro. Los enlaces dofollow son enlaces configurados para que, cuando los robots de búsqueda de Google los encuentre, los siga y llegue hasta la página de destino del enlace. De esta manera, estamos diciendo a los spiders de búsqueda que ese enlace es importante y que queremos que ambas páginas estén comunicadas entre sí. Además, al usar un enlace dofollow la web de origen está traspasando parte de su autoridad a la web de destino.

Los enlaces nofollow hacen justamente lo contrario: le están diciendo a los robots de Google que no siga ese enlace porque no queremos que la web de destino se beneficie de la autoridad de nuestra web y, sobre todo, que dicho contenido no es relevante. ¿Lo pillas? Por eso, todos los enlaces que hay aquí arriba, también el externo que va hacia otra página, son dofollow, porque yo considero que todos ellos son relevantes y útiles para el usuario y para los buscadores.

¿Cuándo uso dofollow y cuándo nofollow?

Para esto no hay una respuesta mágica, que quede claro. También pueden haber otras razones que hagan que no nos interese usar demasiados enlaces dofollow y ningún nofollow: por ejemplo, en la sección de clientes, quizá no sea buena idea colocar 50 enlaces dofollow a otras páginas, pues la relevancia de ese contenido es baja; por el contrario, si en lugar de colocar enlaces a otras webs de mis clientes, preparo un caso de éxito para cada uno de esos clientes, el enlace a la web del cliente adquirirá mucha más relevancia, porque el contenido de la web del cliente será una extensión del contenido de mi propia web más allá de un PNG o un JPG, ¿entiendes?

En otras palabras, lo mejor es lo de siempre: usar el sentido común y, ante cualquier duda razonable sobre la página que estamos enlazando, usar enlaces nofollow. Así estarás evitando posibles penalizaciones por parte de Google. Ten en cuenta además que, aunque uses un enlace nofollow, si Google considera que el enlace que has usado es válido, se traspasará autoridad de todas formas.

Sea como sea, situaciones en los que te recomiendo utilizar los enlaces nofollow son, por ejemplo, cuando no quieres hacerte responsable del tipo de contenido que se publique en la página que estés enlazando, para que emisores de spam no envíen tráfico hacia tu página o si estás apuntando a un enlace de pago, como un anuncio. En definitiva, si enlazas hacia una web de dudosa calidad o no quieres encontrarte con alguna posible sorpresa desagradable.

En esta misma línea, sin embargo, antes de usar un enlace nofollow, deberías preguntarte si es necesario incluirlo o si, ni tan siquiera es lo suficientemente relevante para aparecer en tu página. En cualquier caso, tanto nofollow como dofollow son enlaces imprescindibles (ambos) en tu estrategia de contenidos. Así que, si tienes algún truco que quieres compartir, no te cortes. 😉


Imagen destacada: ©Gustavo Viselner [Behance].
¡Para no poner enlace dofollow después del rollo que os he soltado!