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¿Qué es una traducción jurada?

Una traducción jurada es un tipo de traducción en la que un traductor jurado, nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, garantiza que el texto es fiel al original. No hay que confundirlo, pues, con la traducción jurídica (relativa al Derecho) ni con la traducción judicial (relativa a los tribunales). Por descontado, una traducción jurada puede ser jurídica o judicial, su alcance llega a prácticamente cualquier ámbito. Por lo tanto, es importante saber qué es exactamente este tipo de traducción para poder decidir si es lo que necesitas o si tan solo requieres de una traducción especializada en cierto sector.

Qué es una traducción jurada

Una traducción jurada, también denominada traducción certificada u oficial, es la traducción oficial de un documento y suele ser requerida, por tanto, por la Administración Pública y determinadas autoridades, como las instituciones académicas o los juzgados, para poder realizar ciertos trámites, obtener certificados, etcétera.

La característica principal de una traducción jurada es que está sellada por un traductor: esto significa que el profesional da fe de que el contenido del documento es una traducción veraz del texto original. El sello garantiza que el documento traducido tiene validez legal porque el traductor jurado ha sido habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Así pues, una traducción jurada es aquella que se presenta en papel y cuenta con el sello, la firma y la certificación de un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, siguiendo el formato que dicho Ministerio ha establecido.

No omitir, no añadir, no adulterar.

Valentín García Yebra (1917-2010)

Cómo se hace una traducción jurada

Pese a que prácticamente todas las traducciones juradas presentan muchísimas similitudes entre sí, hay algunos aspectos sobre los que no existe una regulación determinada; por ejemplo, no es necesario entregar el documento original al traductor jurado: este puede trabajar con una fotocopia o una versión escaneada, siempre que la copia sea de buena calidad y sean legibles todos los aspectos del documento (texto, firmas, imágenes, sellos…). Tampoco es necesario mantener el formato de origen en la traducción.

 

Por otra parte, si bien no es una regla establecida, existe cierto consenso respecto a diversos temas: las direcciones postales, los nombres propios o las calificaciones académicas se mantendrán en su lengua de origen, mientras que se traducirán lo más literalmente posible los nombres de las instituciones o se utilizarán las traducciones oficiales si las hay. Para aspectos más concretos también existe una normativa no establecida: las abreviaturas de la lengua de origen se explicitarán en la lengua de destino, mientras que las horas, cifras o fechas se redactarán según el formato de destino. Los errores de carácter ortográfico o tipográfico no se deben corregir, hay que describirlos en la traducción.

¡Muy importante! El traductor jurado solo tiene competencia para traducir del idioma del que posea el título.

Pero también establecidos tanto por el Ministerio de Asuntos Exteriores como por diferentes asociaciones de traductores: en el sello del traductor debe constar su nombre, la combinación de lenguas para las que está habilitado, una dirección y un teléfono, y también está permitido introducir una dirección de correo electrónico.

Un punto muy importante a tener en cuenta es que el traductor jurado solo tiene competencia para traducir del idioma del que posea el título y si en el documento jurídico que necesitas traducir aparecen palabras en otro idioma, este no podrá traducirlas. En estos casos, el traductor jurado puede optar por no traducir esta parte del texto, transcribiéndolas tal como en el original, o bien puede contactar con un traductor jurado de esta lengua.

Además, es esencial que al final del documento aparezcan tanto la firma del traductor como el sello, el cual debe constar en cada una de las páginas del texto. Para presentar la traducción ante un organismo oficial, se te solicitará el original o una fotocopia compulsada del mismo.

Cuándo necesitas una traducción jurada

Hay muchísimos casos en los que puedes necesitar una traducción certificada de cualquier documento. En el ámbito académico, por ejemplo, es muy importante tener una traducción jurada de tu título universitario si quieres cursar un máster en el extranjero o si quieres convalidar u homologar el título en otro país para poder ejercer tu profesión.

Para presentar la traducción ante un organismo oficial, se te solicitará el original o una fotocopia compulsada del mismo.

En el ámbito del Derecho, son muchísimos los casos en los que puedes necesitar una traducción jurada: si te has casado fuera de España, necesitarás una certificación del certificado de matrimonio para que tenga validez en nuestro país; de igual modo, si te casaste en el extranjero y te divorciaste, será imprescindible presentar una traducción oficial de la sentencia de divorcio si quieres casarte de nuevo. También será menester realizar una traducción jurada de partidas de defunción o de nacimiento y, en caso de querer adoptar, deberás traducir los informes de seguimiento y toda la documentación relacionada con el proceso.

Traducción jurada- Indy

Recuerda que una mala traducción… Y no solo le pasó a Indiana Jones con el Grial, ¡también a los Monty Python!

Dentro del derecho mercantil, necesitarás una traducción oficial de los estatutos de tu empresa, de las escrituras, de los poderes notariales o de cualquier otro documento de carácter legal redactado en un idioma distinto al español que deba presentarse ante la Administración.

Pasaportes, informes médicos, facturas… Como ves, son muchísimos los documentos susceptibles de necesitar una traducción jurada. Para más información, puedes consultar nuestra sección sobre traducción jurada en la web de Vorágine Comunicación o contactar con nosotros sin compromiso.

Consejos para contratar un traductor jurado

La traducción jurada es un servicio delicado y, aunque es mucho más frecuente de lo que pueda parecer, suele levantar muchas dudas a la hora de contratar a un profesional del sector. Al fin y al cabo, muchas de estas traducciones tienen que ver con contratos, sentencias judiciales o títulos académicos, y no se trata de documentos que podamos dejar en manos de cualquiera, ¿verdad?

Vamos a ver cuáles son los cuatro puntos básicos en los que debes fijarte antes de decidirte a contratar una agencia de traducción para que lleve a cabo tu traducción jurada, ¿vale?

El precio

La ley no estipula ni tarifas mínimas ni máximas en el ámbito de la traducción jurada, por lo que cada profesional y cada agencia puede establecer las tarifas que considere oportunas. En este sentido, y como sucede casi siempre, lo mejor es comparar diferentes precios en relación con otros aspectos que, de ninguna manera, podemos olvidar: la calidad y la rapidez.

El plazo de entrega

Solo tú sabes para cuándo vas a necesitar tu traducción jurada. Por lo tanto, cuando contactes con el traductor dile claramente el tiempo del que dispones, porque así podrá valorar su disponibilidad e informarte sobre posibles recargos por urgencia si es necesario.

Tanto si contratas a un traductor freelance como a una agencia de traducción, es importantísimo que respeten el plazo de entrega y, por ello, te recomendamos que guardes bien toda la documentación donde dicha fecha quede reflejada: presupuestos, correos electrónicos…

El sello

Un traductor jurado solo tiene esta consideración si ha sido nombrado como tal por el Ministerio de Asuntos Exteriores y, en este momento, sus traducciones adquieren un carácter oficial que tiene validez en todo el territorio nacional. Para dar fe de este carácter oficial, el traductor jurado dispone de un sello con el que certifica que el original y la traducción se corresponden. En él deben constar los datos del traductor: nombre y apellidos, dirección, teléfono e idiomas en los que ha obtenido la certificación de traductor jurado. Busca en la web del Ministerio para cerciorarte de que vas a trabajar con un profesional cualificado.

La calidad y la experiencia

Obviamente, para ser nombrado traductor jurado por parte del Ministerio hay que cumplir con unos requisitos mínimos que aseguran la validez del traductor. Aun así, siempre habrá gente con más pericia que otra, o con más experiencia, o con mayores conocimientos. Ya sea por tener una vida laboral más larga como por haber contado con una formación mejor, las diferencias pueden ser abismales. Te recomendamos que solicites el currículo de la persona que vaya a llevar a cabo el servicio y compares tarifas y experiencia, ya que no siempre más caro significa mejor.

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