¿Tienes lo que hay que tener para ser copywriter?

Para los que llevamos media vida trabajando en esto, hemos visto cómo crecía la importancia del marketing de contenidos año a año. Por este motivo, no nos sorprende que, cada vez más personas se especialicen como copywriters, así como en otro de los múltiples ámbitos del marketing digital y el inbound marketing. Pero ¿vale cualquiera con cierta formación o es necesario tener una serie de aptitudes imprescindibles para desenvolverse aquí? Si estás buscando «curro» como redactor o copy, quizá estos «consejillos» te habrán unas cuantas puertas: y yo, feliz.

Puede que todavía te estés preguntando a qué viene este post. Pero solo viene a lo que viene: mucha gente piensa que es suficiente con un nivel mínimo de redacción y no tener demasiados encontronazos con la ortografía y la gramática, pero, en mi opinión, eso no basta. Más allá de tener unos conocimientos básicos de SEO, un copywriter debe reunir ciertos requisitos que harán que su trabajo sea realmente bueno.

¿Qué necesita un copywriter para ser un copywriter de la ho… leche?

Por mi experiencia, hay muchísimos aspectos que puede buscar una agencia en un copywriter, así que tómate los cinco puntos siguientes y el par de consejos extra como un aperitivo y no como la solución a todos tus problemas (si los tienes), ¿vale? Bajo mi criterio, ante todo me fijo en cinco cosas.

#1. La ortografía: básica

Este punto encabeza todas nuestras listas sobre qué debe tener un redactor para ser profesional. La corrección lingüística en Internet es clave si queremos dar una imagen de calidad a los usuarios. Llegar a una web y encontrarse con un blog repleto de faltas de ortografía o con una mala sintaxis y textos difíciles de entender hará que parezca que no nos preocupamos por los detalles. Y eso no es así, ¿verdad? ¡Nos encantan los detalles! Además, a mí esa persona/hipotético copywriter me transmite dejadez: si no presta atención a la ortografía, ¿cómo va a hacerlo en otras funciones igual de complejas (backlinking, etiquetas, metas, etc.)?

#2. Como diría Descartes: sin un método, no somos nada

La segunda parte también la cantaba La Polla Records (lo de «no somos nada», digo) pero quédate con la copla entera: primero, pensar; después, ordenar, por último, redactar. Un buen redactor freelance debe dedicar un rato a pensar qué quiere decir y por qué; después, debería estructurar toda esa información y, por último, es necesario plantearse cómo decirlo: ¿con listas?, ¿ayudándote de una infografía?, ¿qué tono?, ¿qué estilo? Elegir el formato del contenido es una decisión clave para conseguir alcanzar el objetivo que persigue el post, pero no sin antes saber qué vamos a escribir, por qué, para quién...

Ya sabes, las musas, como decía Piccaso. ©Fuente: pinimg

#3. Aprender a leer la mente

A un blog pueden llegar muchos tipos de personas, con inquietudes y necesidades diferentes, y es necesario saber qué espera cada una para ofrecerle exactamente aquello que está buscando. Obviamente, no podemos conectar con todas y cada una de estas personas, pero sí podemos crear una buyer persona (o varias) a quienes dirigir nuestros contenidos. Vale, me vas a intentar pillar, ¿verdad? Tienes razón: un copywriter no tiene por qué hacer una buyer persona, hay otros miembros del equipo que pueden encargarse de esa tarea, pero tiene que saber cómo hablar con el lector, ¿verdad? Entonces, a mí un redactor o redactora que sepa cómo preparar una ficha de buyer persona me va a demostrar con más seguridad que sabe cómo escribir para ese usuario ideal.

#4. Tener un fondo documental del tamaño de un buen ropero

Decir las cosas sin fundamento nunca ha estado bien. Hace unos años, se consentía (por lo menos, en internet) y todavía hay mucha gente que sigue haciéndolo, pero contar con buenas referencias, saber dónde conseguir la información y, sobre todo, referenciarla es clave para generar confianza. El copywriter puede dar su opinión sobre casi todo, pero si la sustenta en lo que otros ya han dicho mejor que mejor, ¿o no? A nivel corporativo, este punto es para enmarcarlo, sobre todo, si somos la voz de marcas de cierto prestigio.

#5. Saber cómo crear gusanillo en el lector

Cada vez que hacemos algo, lo hacemos por algún motivo; y los redactores escribimos por lo que escribimos, ¿verdad? Detrás de un artículo bien estructurado y bien redactado debe haber siempre una intención: conseguir suscriptores, mejorar las ventas, captar leads, mejorar la reputación digital… Así que el buen copywriter tiene que ser capaz de generar esa necesidad en el lector utilizando su mejor arma: ¡las palabras!

Dicho esto, este es el punto más complicado y valorable. Todo lo anterior se puede aprender, sobre este tema, yo dudo (mira: como Descartes). En la literatura, el cine y las artes en general está la eterna discusión sobre si el artista nace o se hace. Como decía Picasso: «Que las musas te pillen trabajando», eso es toda la ayuda que puedo darte aquí.

Por último, recupero un artículo breve «salvavidas» que me hubiese encantado leer hace diez años —como ya te comenté en Tipos de contenidos para incrementar visitas a tu webestamos recuperando y haciendo «content curation» con algunos artículos útiles en Recursos prácticos— y lo dejo aquí como último punto:

Por qué el redactor no debe aceptar todos los trabajos

¿Quiero escribir sobre toros? ¿En páginas X? ¿Sobre temas que son contrarios a tu forma de pensar o a tu ideología? Dentro de una agencia, estos problemas pueden relativizarse más debido a que contamos con una buena plantilla de personal y equipo freelance, pero como este artículo va para copywriters, me pongo en esta posición, que he mantenido durante muchos años y explico por qué no debes coger cualquier trabajo.

¿Puedo hacerlo? Sí, claro. Puede ser que, en un momento u otro, tengamos la necesidad de escribir sobre ello (al fin y al cabo, pocas personas no han pasado nunca por una de esas épocas de vacas flacas), pero cuando eso pasa: ¿cuál es nuestra decisión? Mi opinión es escueta aquí: «No lo hagas.» Primero, un redactor o redactora tiene que especializarse en equis temáticas (más allá de las típicas entradas, o artículos, o textos generalistas), porque nadie espera que sepas escribir de todo y muchos/as empezamos a entender que no hay por qué escribir de todo.

Uno sabe de lo que le gusta

La mayoría de nosotros sabe o ha aprendido sobre aquello que le gusta. Hoy, poca gente con estudios superiores trabaja en algo en lo que no tiene experiencia o interés (o intenta no hacerlo: no quiero decir que no haya gente trabajando de cosas muy distintas a lo que estudio, sino que la gente que trabaja en equis sectores a la fuerza ha estudiado sobre esos temas). En marketing de contenidos, menos aún. Como copywriter, además, cada uno escribe sobre un número limitado de temáticas. ¿De verdad vas a dedicarte a aprender y a redactar sobre tauromaquia mientras protestas y reclamas su abolición los sábados y los domingos? Te leerás cuatro artículos y un libro, pero te va a dar la flojera, porque no te interesa en absoluto, ¿no te parece? Busca aquello que te apasione y hazte de los mejores.

Se te nota en la mirada…

Vamos, que no cuela. Que muy bueno o buena deberías ser para dar el ímpetu, el tono y el énfasis necesario a un texto sobre un tema del que piensas todo lo contrario. No es que no se pueda, claro. Pero vas a perder tiempo (y dinero) por el camino. Pregúntate si vale la pena.

¡Es una pasada de trabajo!

Nos pagan por escribir. Quizá exista algún trabajo igual de bueno, pero ¡nos pagan por escribir! Si has conseguido clientes que te ofrecen cierta libertad o trabajas bajo la seguridad que te ofrece una agencia, será aún mejor. ¿Por qué estropearlo haciendo cosas que no quieres durante horas y horas solo por cuatro duros de más? Si trabajas por cuenta propia, ¡dedica ese tiempo a captar más clientes! Si trabajas por cuenta ajena, quizá te tienes que tragar un par de artículos, pero explícale al copy sénior, al CEO, a quien tengas por encima, dónde lucirías más.

Otros lo harán

No obstante, digo esto de forma positiva: todo lo anterior no es contrario a quedar como un buen profesional. Explícaselo al cliente y, si tienes la posibilidad, recomiéndale a otro compañero o a una agencia que creas que sí puede asumir ese trabajo con garantías. Porque nada de esto va sobre juzgar si escribir sobre páginas de contactos o sites orientados a un público vegetariano o vegano; no va sobre si está bien o está mal; a lo mejor, simplemente, tú no piensas así, o no quieres escribir sobre ello.

¡Espero que este artículo te ayude a aclarar conceptos sobre el copywriting y el día a día del copywriter! Trabajar como redactor es, para muchos, casi una necesidad, si también lo es para ti, puede que estos «consejillos» te den cierta ventaja frente a otros profesionales. O eso espero.

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